Lo que no vemos de lo que se ve en las campañas políticas

Lo que no vemos de lo que se ve en las campañas políticas

Los individuos apenas pueden influir en el curso de los acontecimientos sin que ellos siquiera acaben de comprender lo que sucede

-Adorno

 

 

Algunas curiosidades

  • Es curioso que en lo que respecta a las elecciones para el Distrito Federal, la ciudad de México, que por si sola podría ser un pequeño país, no se sienta mayor movimiento, mayor esfuerzo de campaña por parte de ninguno de los contendientes. Tímidos mensajes que se emiten desde los medios de información, casi ningún programa de intervenciones en los medios.
  • Es curioso que los anuncios comerciales (ya son comerciales) de los candidatos a la presidencia de México aparecen mayormente en tiempos de menor audiencia. Excepción los partidos de futbol.
  • ¿Cuál es el verdero rating si son dirigidos en tiempos que nadie ve? (Salvo la excepción citada y telenovelas) ¿Ahí está el grueso del electorado que ha fluctuado desde que comenzaron las campañas?
  • Es curioso que haya un sentimiento poderoso por una parte de la población de que las encuestas todas están trucadas.
  • Es curioso irse dando cuenta de que, en efecto, Andrés López Obrador, con una campaña que soporta al candidato pero no lo fabrica, que comunica (pensamos que con un orden y consistencia) los argumentos del candidato, sin tanto dispendio económico ni tanta presencia en la televisión comercial, sea quien esté nuevamente a punto de ganar la presidencia.
En tanto campañas en medios masivos.
  1. La campaña de Enrique Peña Nieto es la más bonita. Tiene consistencia. Está realizada por una de las mejores creativas de México, Ana María Olabuenaga; uno de los mejores directores y productores de anunicos del país, Pedro Torres; y la empresa más poderosa de medios masivos, Televisa. Pero no es una campaña que les haya representado un reto estratégico. Siguieron el manual, bien seguido. Con dinero y talento. La incapacidad asombrosa (rayana en una estupidez casi pasmosa) de quienes se dicen integrar el equipo de campaña de la señora Josefina Vázquez Mota no les ha puesto obstáculos sino todo lo contrario: le han puesto más fácil el camino.
  2. La campaña de Andrés López Obrador está bonita, transmite austeridad pero también es elegante. Se siente que quien la guía es la personalidad ya forjada del candidato. Es la más honesta en términos publicitarios: los mensajes se dedican a exponer los beneficios de su producto no a pretender crearlos, como sucede en la de Peña Nieto, que, por cierto, no presenta beneficios concretos.
  3. La campaña de Josefina Vázquez Mota es caótica, inconsistente, pobre en producción, sin brújula, sin tema, sin concepto y también sin beneficios. La señora no es ni ella ni lo que han pretendido “hacer” de ella. Como si contra agentes trabajaran desde dentro para demolerla. Aunque es famosa la soberbia e incapacidad que puebla en ese partido.
Algunas razones que favorecen al PRI como partido
  • El PRI como partido es el único que ha sabido, a través de más de ochenta años, apoderarse del pueblo, y de los conceptos de “revolución”, “institución”. Es el único que saca provecho de los colores de la bandera nacional.
  • El PRI es el único partido que ha logrado un balance casi fantástico entre ser un partido liberal y también de izquierdas. Nadie ha podido trazar la línea divisoria y además no se ve como contradictorio. En cambio a los otros dos partidos los define su ultra posición ya sea de derechas o de izquierdas: se han paralizado en sus propia convicción, frágil y descompuesta por cierto.
  • El PRI es el único que ha conservado y ha continuado alimentando sus huestes de tierra en toda la república, mientras que el PAN parece casi aborrecer esas acciones, y el PRD no ha sabido establecer una línea clara y consistente para abarcar desde abajo mayor territorio.
  • El PRI sí esucucha al pueblo (aunque lo use después para su propio beneficio), al igual que el PRD, pero el primero parece tan mimetizado con el pueblo que nadie le ha arrebatado ese posicionamiento. Mucho en parte porque nadie se ha interesado en quitarles un trozo de ese gran pastel.
  • El PRI siempre se muestra somero, equilibrado. Tiene una virtud inexplicable hasta ahora que lo pone, en efecto, en medio de la radicalidad y agresividad (casi inhumana) derechista del PAN, y de la radicalidad y agresividad sesentayochera (mal heredada) del PRD.
  • La ceguera del PAN no ve que al pueblo, la gente no ve como algo negativo el recibir ayuda cuando la necesita (le llaman populismo pero al final a la gente le vale un pepino cómo se llame).
  • Es un hecho que hoy más que nunca el pueblo (clase baja y medias bajas) necesitan ayuda.
  • Es un hecho que el pueblo no causó las debacles económicas.
Cómo se percibe desde el punto de vista de la comunicación a los partidos.
  1. El PAN sigue apareciendo como un partido de personas de dinero, que heredaron sin ningún esfuerzo las empresas de los padres. Un partido que se diluye en una clase media pulverizada. Aparece como un partido de niños fresas (podrían ser primos de los ecologistas). En su trato la mayoría de los panistas “se creen ciudadanos ejemplares”, muchos desdeñan a la gente de bajos recursos. Se consideran superiores a ellos. Se ven así mismos como una clase de estilo norteamericano en México.
  2. El PRD sigue apareciendo como un partido de personas viejas que se quedaron clavadas en el 68 y que utilizan ese grave acontecimiento de la Historia de México solo para sus fines electoreros. Otrora porros ahora con cargos políticos más que bien remunerados. El PRD aparece como un partido que solo sabe llevar la contraria. Sus aciertos se perciben más en la individualidad que como organización. Se puede percibir bien la labor de un Ebrard, pero, irónicamente, por ese hecho se le desliga del PRD. En cambio una Padierna o su esposo, el tristemente famoso “Señor de las ligas” Bejarano, con todo y que quiso cambiar de “look” con boina y tal, son inextricablemente asociados al PRD. Incluso, Andrés Manuel López Obrador tiene una aceptación e imagen que se recarga sobre sí mismo, no sobre ningún partido.
¿De quién es la culpa?

La apabullante imposición de un candidato como lo es Enrique Peña Nieto, la archi criticada asociación con la empresa de televisión más poderosa de México, no debiera sorprender a nadie; mucho menos a los politicos de todos los partidos, pues ellos, cuando tuvieron la oportunidad de impedirlo en las cámaras, se hicieron de la vista gorda. Todos son cómplices y todos ellos ya saben, aún antes que la mayoría de la población, quién gobernará el país.

Una nota sobre el llamado “cambio”: nunca lo ha habido. 

Si existió fue de manera decorativa: los dos únicos presidentes que ocuparon la silla de mayor poder representaban a otro partido, al PAN.

Pero, históricamente, en los hechos concretos, el PAN siempre se ha aliado al PRI en innumerables ocasiones. La más considerable: la relación claroscura que han llevado con Carlos Salinas de Gortari, curiosamente detrás del candidato priista actual.

Tampoco hubo jamás un “cambio” porque todo el sistema que rige la política y la vida nacional ha permanecido intacto.

Aún no ha vivido México ningún cambio.

http://www.reporteindigo.com/reporte/mexico/alza-de-amlo-empuja-alianza-pena-calderon

La jefa de Argentina no dice, actúa.

la jefa de Argentina no dice, actúa.

Expropió el petróleo: le inyecta a su país un nacionalismo que, con sus pros y contras, les cae muy bien.

Recordaron que todo sustantivo (hombre, moneda, jueves, miércoles, lluvia) solo tiene un valor metafórico”

-Jorge Luis Borges, El jardín de los senderos que se bifurcan.

Antes que nada hay que aclarar que esta nota no tiene el fin de atribular a los amigos lectores de España ( o de Argentina o de cualquier país). Lo que se quiere hacer notar es que, escencialmente, el dilema Argentina/España radica en la rapacidad de una Empresa no de una Nación.

Los nacionalismos nada más sirven para exacervar un orgullo ficticio y para enfrentar países.

Desde el espacio exterior se ve solo un planeta con territorios unidos. El nacionalismo es una falaz y sí se ve bien, cruel idea.

Pero instalados en la realidad actual, esta que no puede ignorar el hecho de que finalmente un país lo habitan personas, ciudadanos que por equis razón le deben lealtad a su patria, es indicado hacer notar un par de cosas:

  1. Sin duda la presidente de Argentina muestra un carácter muy argentino y de paso muy de mujer de este tiempo al tomar las decisiones que ha tomado.
  2. Es irrebatible la inyección de nacionalismo (amor a la patria digamos) que ha influido en sus ciudadanos con esta acción. Algo que México no muestra ni pequeñas luces, en gran parte porque el presidente Felipe Calderón ha otorgado con manos desatadas concesiones y contratos sin ton ni son a Repsol desde Pemex. Aquí eso de que el petroleo es mexicano y la soberanía y un fatigante etcétera es poco menos que un insulto a su pueblo.
  3. Yendo un poco más allá, la acción de la presidente de Argentina define un real parteaguas de pensamiento en toda la maraña que es la equívocamente llamada Globalización.

Obviamente las empresas dedicadas a extraer no solo petróleo sino cualquier tipo de beneficio de otros países más débiles (por menos astutos) se escandalizan de esa acción pues ha resultado hasta ahora una mina de oro casi gratuita.

La Globalización no es esa idea que tiene la gente de a pie: todos unidos comparitiendo cosas, información, comercio. Nada de eso. la Globalización simplemente ha sido el concepto con el que  los llamados países desarrollados están explotando a los no desarrollados:

  • Tengo mano de obra baratísima en todo el mundo
  • Puedo vender mi mercancía y sacar más utilidades porque los costos son ínfimos
  • Aclaro mi territorio de contaminantes y les dejo la basura a los países que me maquilan.
  • Tengo más ganancia para mí y mis socios; no tanto para la empresa. Esto se está viendo en la gran debacle europea que aún no ha visto lo peor.

La acción de la presidente de Argentina es plausible desde una America Latina apabullada por la soberbia norteamericana, pero más por las empresas transnacionales (la mayor parte de origen español con capitales de otros países europeos) que continúan viendo a esta parte del planeta como una aldea de nativos ignorantes sentados sobre espejos y oro.

Y al ver la respuesta del presidente mexicano podría uno pensar que tienen razón.

Es importante que las personas nacidas en uno u otro país dejen de lado una pugna nacionalista que no les hará ganar nada más que furia y desolación. La culpa no la tiene ni el pueblo español, ni el pueblo argentino, el pueblo europeo o mexicano. Son sus gobiernos súbditos de transnacionales que lo menos que tienen es nacionalismo. Es solo por el dinero. 

Si la gente mundialmente se uniera (contamos con las redes sociales pero al parecer solo sirven para quejarse o no van más allá de su propio país) y ejerciera una presión contra las empresas que están explotando a sus empleados, que los reemplazan como tuercas, que los despiden -está pasando ahorita, en este momento- posiblemente pudiesemos comenzar a vislumbrar la manera de forzarlos a que ya le bajen. Hay dignas excepciones pero la verdad es que la libertad de expresión a veces parece también beneficiar a los que están explotando a los demás. ¿Qué hacer?

La respuesta está en el espacio.

http://www.jornada.unam.mx/2012/04/29/economia/026n1eco

Walmart PopMart TheWall: extrañezas desde el espacio exterior

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Primero hay que aclarar que desde el Espacio Exterior (EE) el planeta Tierra se contempla ambigua pero maravillosamente como una gran canica azul o como una pequeña bola de cristal.

Desde aquí todos los problemas que pudiesen tener los seres humanos son diminutos, por no decir insignificantes.

Dicho lo cual abordemos, esforzándonos en ser breves, algunas dudas o extrañezas si se quiere, que nos formulamos cuando observamos el alboroto que ha armado el imperio Walmart en el país México.

Nos causa mucha curiosidad como de pronto, así como así, saltan noticias a la luz pública que bien miradas tienen una carga de obviedad casi insulsa y que se resumen en los siguientes:

  1. Que Walmart sobornó a funcionarios de todo nivel con el fin de obtener los permisos o brincarse prohibiciones y así poder construir tiendas a diestra y siniestra en todo el país.
  2. Que Walmart explota a sus empleados.

Bueno.

No es sorpresa que la vida moderna o ¿debemos decir contemporánea, pues desde cuándo somos modernos, cuánto dura la modernidad?…decíamos que la vida moderna se rige por el culto al dinero y este define lo que los seres humanos llaman éxito.

No es sorpresa que debido a una infinidad de razones la corrupción es la protagonista engrasadora de detalles para que las cosas fluyan. El mundo se rige por el dinero y la corrupción es su aceite. ¿Por qué?

Suponemos que para las personas es no solo importante sino vital acumular más objetos y billetes y cuentas en el banco. Esto le da un sentido a su proyección de sí mismas hacia el exterior: hacia la sociedad. Aunque para sus adentros se sientan atribulados siempre y jamás satisfechos.

Que los empleados son explotados por Walmart. ¿Qué empresa actualmente no explota a sus empleados? No diremos que todas pero tenemos que aceptar que, según los expertos, el 90% abusa de su tiempo pagándoles míseros sueldos.

  • Las jornadas ya no son de ocho horas. En la mayoría de las empresas se desconoce ya el concepto de pago de horas extra.

No estamos defendiendo a Walmart porque no tendríamos porqué. No nos ha obsequiado despensas a la eternidad ni nada por el estilo, pero:

  • ¿Qué podría hacer la gente para boicotear, para protestar, para dejar asentado que no están de acuerdo con las acciones rapaces y avaras de Walmart (con el consentimiento de los gobiernos mexicanos, federal y local)?
  • ¿Acudir a Soriana? Pues si te avientas el viaje para encontrar uno y luego sales bien librado y encuentras alguna fruta aún en buen estado serás admirable.  Luego, ¿tú de veras vas a la Comer porque es lo mejor o porque te queda más cerca?

Las noticias salen a los cuatro vientos, provocan en los receptores un estado de enojo, de indignación (le dicen ahora)…pero luego de ello no pasa nada.

Probablemente lo único que queda y se anida más y más dentro de las personas es ese sentimiento de enojo pero que está más cerca de la conformidad.

Una conformidad que podría pasar por tristeza pero que no es, porque la tristeza es genuina y aún mantiene alguna pureza.

La conformidad es una tristeza que los psicólogos denominarían “especie de depresión”. Porque poco a poco, esta presión vestida de beneficio, este diablo vestido de oveja, que te sonríe con una carita feliz y te invita a comprobar sus precios más bajos (que en la realidad no lo son tanto), se va quedando en el ser y va alentando (de lentitud)  la vida. La gente mira para abajo.

Y en ese círculo viene después el comer más, el ver más tele, el continuar subiendo de peso para sentirse de mal en peor.

La tele, la comida chatarra, las bebidas gaseosas: sobrepeso, depresión, lentitud.

La gente mira hacia abajo.

Y eso le viene muy bien a las Walmart.

P.d. ¿Qué detonaría en México en verdad un mecanismo de protesta conciente, programático, sistemático para ejercer presión contra estas empresas? La respuesta se queda en el espacio.

http://aristeguinoticias.com/walmart-una-cadena-de-sobornos/

 

Por qué retiro mi voto a AMLO y por qué tal vez ni vote

Andrés López Obrador se hace acompañar de un personaje que aspira a una senaduría por el estado de Puebla: Manuel Bartlett.

El tristemente célebre personaje priista, hasta en los glóbulos ínfimos rojos que le quedan, fue quien orquestó la famosa “caída del sistema”, triquiñuela que ha trascendido la anécdota y el dato histórico para convertirse en referente palpable e histórico de los niveles de rapacidad y desgraciadez en los cuales puede conducirse una persona de esta pobre calaña. Con nada ha podido recobrar el maltrecho prestigio, si es que alguna vez lo tuvo.

Prepotente hasta ahora, hasta en la entrevista que le hace Carmen Aristegui quien, con una inusitada mordaza invisible, no presiona ni indaga más allá en las razones de una candidatura que no tendría siquiera por qué aspirar a tener. Sí lo acorrala con lo del fraude cuando fue secretario de Gobernación pero le deja pasar su rosario de heces.

Ese señor ha demostrado, como si  su esfuerzo de vida se hubiese ido en ello, ser de los más deleznables representantes del género humano.

Aún ahora, en dicha entrevista, el individuo osa (sin bajar su molesta barbilla soberbia y sus eternos lentes, para ocultarse mejor) afirma que López Obrador lo ve como “alguien cambiado”, ¡pero Bartlett mismo no da asomos de estar de acuerdo!  Él sigue prepotente, cínico.

Qué error de Andrés López Obrador. O, ¿qué le debe? Era muy difícil que ganara de nuevo, pero la posibilidad estaba. Ahora, para mí ya no hay ni siquiera vislumbre para una izquierda que ha insistido en ser incongruente, grillera, porra, pseudo sesentayochera, necia y muchos otros tediosos adjetivos.

¿Cómo es posible que Obrador clame ser coherente (hasta ahora me lo había parecido, corrigiendo errores, admitiendo que no podía despedir así porque sí a los ya estorbosos Sr. de las ligas y señora…aún ahí comprendí, toleré, aplaudí su sinceridad…pero ¿aquí qué?), cuando acepta y además defiende la presencia de esa nefasta, antiquísima e innecesaria figura del tal Barlett?

La culpa la tiene uno por confiar. Andrés López Obrador me ha despertado:

Todo es un vil juego. Nadie en realidad se toma en serio el “trabajar por un mejor país”

Todo es negocio. Y no es novedad.

Los políticos son las putas más horrendas.
Los políticos te cobran la vida por cogerte.
Los políticos son sinónimo de inescrúpulo.
Los políticos son rastreros, pobres de alma, ladrones más bajos que los tráficantes o los asaltantes callejeros, porque se esmeran en intentar convencernos de que son seres humanos ejemplares. Y ahí vamos, los crédulos.

Pero, ¿nosotros somos de verdad personas ejemplares?

Está claro que López Obrador no quitará al turbio personaje (quien ha de estar bailando en una pata en estos momentos).

1. ¿No había otro candidato a senador por ese estado?
2. ¿De verdad Barlett es la única opción, un señor que ya tiene un pie en la tumba? Un señor que ya deshizo bien y bonito al país. Que ya dejó su huella al robarle la presidencia a Cárdenas. ¿No es suficiente?

3. ¿Está muy necesitado el señor de empleo?

4. ¿Cuál es su aportación benéfica a un proyecto de nación que se presume “el cambio verdadero”?

No lo comprendo.

Pero, ¿quién tiene la culpa?
Ni siquiera López Obrador.

Uno, por creer.

Pero ya no.

Gracias por despertarme. Ahora estaré tranquilo.

Se arguye por ahí que con el PRI regresaría el pasado represor y autoritario, ¿no hemos estado viviendo el peor sexenio de autoritarismo jamás visto desde Luis Echeverría? Calderón ha demostrado ser un presidente priista en toda la extensión de la palabra.

Ahora, Ernesto Zedillo, contradictoriamente, parece un niño de kinder a lado de lo que ha destrozado Calderón.

El PRI no es una opción porque le hicieron mucho daño al país, pero también son los únicos que sí podrían (aunque lo nieguen) dialogar con los carteles de la droga y así ponerse de acuerdo en sus distribuciones y lo más importante: evitar que siga muriendo gente inocente gracias a la lucha  torpe pero cruel de Calderón.

No hay opciones, simplemente, no las hay.

Que gane el que tenga más votos. Lo respetaré. Son iguales.

P.d. Ahora solo me falta saber si castigo al PRD votando por Enrique Peña Nieto, el que, irónicamente, se está mostrando más coherente con su historia y la realidad de un país que casi le pide a gritos que nos deje caer el azote aletargado del PRI. México, triste hermoso país del pasado en abstracto. Pero, no lo creo. Simplemente: me dejaron sin opciones. No tengo por quién votar ya.

El fútbol y Dios

 

por qué dios no es una pelota

Fútbol y Dios

Cuando leí el libro de Juan Villoro titulado “Dios es redondo” mi sorpresa fue inocultable. Y más que sorpresa, azoro. ¿Cómo era posible que uno de los más fríos escritores en lengua castellana se hincara ante ese concepto complejo y tan retacado de significados, muchos de ellos artificiales, llamado fútbol?

En efecto, la literatura de Villoro es fría y lo escribo como un elogio. Para cualquiera que se haya adentrado en las aguas de la creación literaria en cualquiera de sus vertientes no podrá negar que más que lago o mar es un río caudaloso y joven: es arrebatado, si no se sabe navegarlo te lleva consigo, te arrastra sin remedio hacia donde a él se le antoja y no hacia donde uno no quería arribar. Pero así se descubren continentes.

Jorge Volpi es otro capaz escritor cuyas obras se sostienen sobre una sólida estructura quasi científica. Una capacidad de control respetable como la de Villoro. Composiciones que andan, como equilibristas circenses,  sobre el delgado cable que divide el orden y la objetividad del temor a soltarse, a dejar escapar los demonios de la lengua…¿de la pasíón? (parafraseando a Ruy Sánchez, quien se instala no en el lado contrario pero en otra orilla de esa isla, ya que sí suelta sus fieras de sentimiento erótico sin abandonar su ámbito bien delimitado).

Cuando Villoro aborda su amor por el futbol me parece que por vez primera atestiguamos su sentimiento más personal. Increíble. Y para mí, un tanto desconcertante pero no incomprensible.

No juzgaré sus observaciones porque no es el propósito de este escrito y porque son absolutamente respetables. Mas ofrezco otra perspectiva. Aquella de alguien inmune a los tan alabados encantos de ese deporte, por lo menos en mi país, México.

Aparentemente es de aceptación incontrovertible el hecho de que este deporte nació en las Islas Británicas en el siglo XIX, un deporte joven. Según la cultura se intenta hallar rastros de semillas para poder, supongo, tener un sentido más próximo de arraigo. Algunos afirman que desde el siglo III a. c. se encuentran sus raíces. El tsú chu o en China. Varios siglos después en Japón. Por ejemplo, en México, (más exactamente Mesoaméria) los eruditos (siempre desfogados) del fútbol hacen referencia al Juego de Pelota azteca o tlalchtli ya en el siglo XVI.

La verdad es que, si bien podrían registrarse como los comienzos tímidos de lo que modernamente se convirtió en el futbol que conocemos actualmente, muy poco tenían que ver.

En especial el juego de pelota azteca es uno de los juegos más complicados y poco disfrutables por parte de sus jugadores del que se haya tenido noticia. Era francamente doloroso y díficil dominar una pelota, elaborada con un material rugoso de goma maciza que pesaba 4kg,  con las caderas o los codos. No era permitido usar manos a no ser con una manopla. Pero lo más significativo: no estaba permitido utilizar los pies. En sentido estricto tenía más que ver con el raquetbol que con el futbol.

Lo que uno quiere adoptar como propio.

El futbol es un juego importado. No tiene ninguna raíz real con lo mexicano. Con lo cual la inefable sentencia de que este deporte es parte de la tradición y “ser” del mexicano es engañosa. Un engaño del que muchos disfrutan.

Es cierto que pertenece ya a una tradición al haberlo incorporado a la cultura mexicana. Pero esto no significa que forme parte de las tan utilizadas raíces de la nación mexicana.

Esta percepción esparcida en casi todos los ciudadanos de México es transparente para ellos. En su entender, en su percepción, en mucho alimentada por los medios masivos de información, el futbol es mexicano porque los pueblos originarios jugaban a la pelota. Pero ya vimos que no hay semejanza alguna.

La facilidad y la cultura

No es desdeñable adoptar usos y costumbres de otros pueblos, eso construye y enriquece la y las culturas. Este intercambio es el que ha generado La Historia, es el recuento del devenir humano. Pero ello no signfica que trastoquemos sus cualidades para otorgarles cualidades que no les son propias.

Me detengo: sí y no. Me contradigo: ¿no es al final la Cultura esa mezcolanza de tradición, innovación, robo, imposición y regalo que se propaga de pueblo a pueblo? Sí.

Pero al no conocer la historia el presente se vuelve una zona endeble de abstracciones donde el que tenga el mayor poder de convencimiento seguramente resultará victorioso. En nuestra era ese privilegio lo ostentan los medios de información masiva.

Lo que los medios le han hecho creer a México

Por gracia o por desgracia, los medios masivos de información han ido construyendo una percepción que se ha vuelto verdad inobjetable para la sociedad mexicana:

Que el futbol, une a la familia, que es un deporte nacional, que es una tradición que se remonta al tiempo de los guerreros aztecas (incluso algún  comentarista compara a estos guerreros con los jugadores de la selección), que el futbol y en esto ponen un énfasis casi enfermizo: es entrega, y más que nada, la fatídica palabra, la palabra mágica, que el futbol es pasión.

No que conduzca a la pasión, no. Para los amantes de este deporte es verdaderamente La Pasión en sí misma.

Significado también trastocado, violentado.

La pasión que es más divertimento

Los fanáticos de este deporte argullen, ostenta, echan en cara, defienden que el balompie es pasión porque…no se sabe por qué. Se enumeran listas de aparantes sinónimos pero la realidad es que no se tiene claramente identificada esa pasión.

Por lo menos en México es algo desconcertante e incierto, ilusorio, como el “ser” mexicano es en innumerables aspectos.

Esta llamada Pasión la identifican (primero los medios masivos y ya ahora cualquier mexican@) con: entrega, dedicación, sacrificio, labor de equipo.

Y aquí comienzan las contradicciones con un país que en la realidad no es así.

La pasión como palabra tiene significados potentes en dos extremos que aparentemente disímbolos pueden llegar a tocarse e inclusive trastocarse: por un lado, el sacrificio, el dolor. La Pasión de Cristo es una pasión dolorosa, intolerable. No sigo por ese sendero porque estaría haciendo lo que hace los medios masivos: construir una ilusión grandilocuente y hacer analogías si no irritantes, inexactas.

La otra pasión es la sexual, la entrega total en el acto más íntimo.

Una más, que ya es una dislocación del significado: que la pasión surge cuando haces las cosas con dedicación. Nada más erróneo. Pero esta alteración del significado baña ya a todo el mundo y lo primero que se te exige en tu puesto de trabajo es que “tengas pasión”. Hasta ahora no he conocido a un solo ser humano que haga su trabajo con pasión.

Lo haces como dedicación, con responsabilidad, lo haces con respeto a las reglas. La pasión es una transgresión de las reglas. No se puede ser apasionado siguiendo reglas.

Todos podríamos tener una aproximación a algo apasionado, pero vivirlo en verdad es casi imposible en estos días. Si hay alguien que se conduzca en este planeta con tal resolución es indiscutiblemente alguien tachado de “extraño”, de loco.

Y curiosamente tan solo podríamos encontrar ejemplos de gente apasionada en actividades que tienen poca o nula remuneración económica. Actividades, dedicaciones que realiza alguien por el solo hecho de hacerlo. Porque “algo” los mueve a hacer lo que hacen. Una fuerza inexplicable los empuja a hacer eso que hacen.

Entonces pienso en artistas, en músicos, pintores, escritores…pero más aún, en aquellos que ayudan a los demás:  seres mayormente identificados con lo espiritual.

Su apasionamiento queda anulado cuando entra de por medio la remuneración económica personal.

Entonces la pasión se va y entra el amor sí, la dedicación, la misión.

El fútbol es sencillo de practicar, sencillo de vender, sencillo de disfrutar.

Sin duda el invento del fútbol ha sido de los más significativos en la historia del ser humano. Innegable es la sencillez con la que se puede practicar. Solo se necesita un balón o incluso algo que lo asemeje, un amarre de telas, una caja de cartón, cualquier objeto que sea suceptible de ser pateado y conducido a una meta específica.

Es probable que esta sencillez sea una de sus virtudes máximas y que el mundo de los negocios ha sabido sacar mayor provecho.

Los medios masivos ya nos dijeron que es “La pasión” ¿y qué ser humano no se identificaría con la Pasión? Sea una u la otra. Todos queremos algo con qué justificar nuestro penar en este valle de lágrimas y/o ostentar nuestro poderío como machos o hembras.

El futbol es el producto más perfecto. De pasar a ser simplemente un juego. Un juego divertido, emocionante (para el que lo practica o cuando se presencia a equipos que lo juegan con maestría) un juego que es muy cómodo de disfrutar: el expectador no tiene que mover un dedo. El expectador no tiene que pensar nada. Solo dejarse llevar. Y solo por ello no pierde su ordenamiento como “ser apasionado”.

Nunca había sido tan perfecta la mercadotecnia de una pelota que hasta se le compara con dios. Un calificativo a todas luces fervoroso pero que,curiosamente, proviene de mentes que lo más seguro es que nieguen la existencia de lo divino.

Es revelador que Villoro compare una pelota con Dios y supongo que él no es religioso. A menos que sea un religioso del futbol. Es revelador en un hombre que cuenta con un cuerpo literario de gran calidad y que no se distingue por ser apasionado.

Los atributos del fútbol para un país como México

El ser mexicano no es dado a las complejidades ni a los intríncamientos. El mexicano sabe hacerse de su lugar en cualquier lugar. Se atiene a lo que tiene.

El fútbol no es nada complicado. Y no es un deporte en el que el intelecto o la estrategia sea la preponderante como en el caso del Futbol americano o el basquetbol. En estos deportes lo físico y lo estratégico van casi de la mano. En el fútbol se puede prescindir de estrategias complejas. Y no es que sea malo, simplemente no está en la esencia del fútbol. Sus estrategias son más cercanas a reglas, a posibilidades ya conocidas y que se ponen a prueba. Es ridículo que en la televisión se esmeren en “explicarnos” cómo se desarrolló una jugada en el futbol, no tiene nada qué ver.

En el fútbol lo importante es la emoción. Una emoción que solo es provocada por lo inesperado.

Puede ser el azar o la habilidad singular de un jugador, pero en este deporte, en este negocio, en este espectáculo, lo importante no es lo que se sabe si no lo que no.

Los mexicanos somos un pueblo más amarrado a lo incognoscible que a las certezas. En el Futbol Americano la emoción la provoca la certeza: se trazó una jugada, esta se lleva a cabo como se dibujó en un pizarrón, metas, pasos a seguir, logro. Algo totalmente norteamericano.

En el futbol americano la fortuna o el azar no son tan protagonistas como la contundencia de los datos, la estrategia y la lógica fortaleza y habilidad de los jugadores que integran un equipo.

Futbol y la duda sobre si es un deporte de labor de equipo 

Los expertos en la tele se enorgullecen de que el futbol sea un espectáculo “de conjunto”. Obviamente lo es pues juegan varias personas contra de otras. Pero, no hay deporte o espectáculo que eleve a tal grado la individualidad de un solo jugador.

En cualquier deporte se tienen estrellas, pero es en el futbol donde la preeminencia del goleador, del crack, es indiscutible. El equipo que conduce una sola persona. El equipo que encumbra a una sola persona.

Ayer se vivió con un Pelé, con Maradona, etc; ahora lo vivimos con Mezzi.

Los medios elevan a deidad a una sola persona, aunque mucho se defienda que sin el equipo no lo hubiese logrado, y que en parte es cierto.

Aquí el dios no es una pelota sino un hombre.

De ahí a que se transporte la grandeza de un hombre talentoso y con un don indiscutible a que todo un pueblo lo sea es de distancia abismal. Pero, por lo menos en México, sí se percibe así.

Y es que es muy fácil.

Los mexicanos y la individualidad

Además de la capacidad, por decirlo así, de adaptación del mexicano. Una adaptación que a veces raya en el exasperante o sabio conformismo, según se vea; también es visible en su inigualable capacidad de “adoración”.

A los mexicanos se nos da más admirar que ser admirados.

Percibo que, culturalmente, aún no nos hemos librado de un sentimiento de inferioridad colectivo que, por un lado, nos impide protestar las inconformidades con medidas más programadas si no drásticas; y por el otro, nos evita la molestia de esforzarnos.

El mexicano me aparece como un ser que no quiere problemas. Un ser que deambula entre la resignación y la esperanza de que algún día hará lo que tiene que hacer. Pero necesita un guía.

El pueblo mexicano es en verdad un pueblo pacífico. No tenemos una tradición de guerra ni mucho menos de grandeza como la tuvieron y de manera tan cercana e intercomunicativa España, Alemania, Gran Bretaña, que en la historia se peleaban el liderazgo en su grado bélico y de poderío y sometimiento al otro.

Los aztecas son historia aparte, por si alguno quería saltar de su silla. Aún no terminamos de comprender los mexicanos que no somos los aztecas.

Por supuesto que, estos sí, forman parte de nuestras raíces más hondas. Pero no somos ellos. Cuando aceptemos que somos hijos de la Malinche, que ella es nuestra madre; así como hijos de Córtes, la historia podría cambiar.

México tiene en sus entrañas una carga femenina apabullante. Somos pasivos. Conquistamos mediante la atracción, somos imán. Aguardamos a recibir, ya ni siquiera lo que merecemos, si no lo que nos quieran dar. No somos un pueblo que vaya por lo que quiere.

Somos pacíficos los mexicanos.

Por eso nos ha provocado tal estruendo en nuestra vida la inexactamente llamada Guerra contra el narcotráfico. Y cual es nuestra respuesta natural, intrínseca a nuestro ser: aguardar. Quedarnos pasivos.

Las demostraciones y protestas existen pero no permean en la sociedad como en otros países sucede.

Aquí, ni siquiera con la sencillez que brinda un tuit, la sociedad puede unirse a un nivel más programado y contundente.

Los problemas son de un sindicato, de un grupo de acarriados, de los otros…no son nuestros. No somos capaces de abrazar una causa común. Y por diversas razones que no vienen a cuento aquí y que desarrollaré en otra ocasión.

Una excepción: los sismos de 1985. Por una vez insólita los mexicanos se unieron por una causa comùn porque en efecto nos afectó a todos por igual: todos supimos de alguien cercano que sufrió en carne propia esa tragedia.

Pero, más que un atributo mexicano, yo siempre lo he atribuido más a la más natural y agradecible solidaridad humana. Nos unimos no por ser mexicanos, nos unimos porque al final somos seres humanos. Nuestra fragilidad como seres humanos fue la que animó ese suceso inolvidable.

Fuera de ello, no ha habido mucho.

Los mexicanos somos efectistas y exagerados. Nos impactan los colores chirriantes y absolutos, las pinturas en donde uno pueda “hallar más rostros”, signos extraños, teorías aparentemente ocultas.

Incluso en relación a nuestros políticos y gobernantes: las comidas familiares y charlas de café están llenas de arregladores del mundo (y es, en efecto algo muy del ser humano en todas partes del planeta) pero en materia de futbol, los sentimientos que afloran son, hasta cierto punto, intimidantes.

Pero, mientras que en Inglaterra o Argentina puede provocar no pocos destrozos y heridos un resultado adverso; en México no pasa de unos cuantos puñetazos. Al final, nuestra pasión no da para tanto.

Somos un pueblo enmascarado sí.

El futbol, dios, y el país

Una verdadera pasión prevalece no importa qué, no importa quien decrete lo que fuera.

Yo tengo una teoría, imposible de realizar porque uno de los elementos más importantes del espectáculo del futbol es el dinero que genera, pero es: que dejasen de transmitir los partidos por televisión y radio.

Que un día ya no existiese el futbol en los medios de información masiva, ¿sobreviviría esa llamada pasión? Lo dudo muchísimo.

En todo caso quien es el verdadero Dios

En México, el balón no es Dios.

Hay un grupo de personas que juegan, que luchan por reconocimiento, por fama, por mujeres, por drogas incluso, por dinero. Siempre por dinero. Hay quienes tienen gran talento y nos divierten y emocionan.

Pero el futbol mexicano es mediocre. Su nivel de desempeño y reto es mínimo.

No critico que sea un negocio, señalo que no es un negocio que abone a que ese deporte que millones aman sea mejor jugado, mejor administrado, mejor presentado.

Luego de este breve análisis no es sorprendente que ni siquiera los incondicionales fieles le exijan más a su venerado espectáculo.

Mientras tengan los tacos y la cerveza lista, la borrachera consiguiente, la pérdida de conciencia aguardando al siguiente partido, aguardando al lunes para criticar o alabar lo sucedido, sin novedades reales, sin crecimiento, sin exigencia; los mexicanos somos un pueblo que estaremos contentos con ellos, satisfechos.

La mujer, históricamente apartada de ese ámbito, ha traído a cuento nuevas perspectivas de cómo se ve ese deporte desde fuera. Se podrá decir lo que sea pero desde que la mujer ha ido tomando su merecida posición en la vida laboral, cultural, intelectual y de todo ámbito en la sociedad mexicana, esta se ha hecho un lugar también como nueva fiel de un deporte que, por ende, tiene que amar.

Mi observación es obvia, puede ser tachada de grosera, pero siento que es real: ahora que la mujer tiene más poder como mujer, su acercamiento al futbol no lo es tanto por la calidad del juego, mucho menos por el espectáculo (que en México es raro de ver pues abunda el juego soso, el pase de pelota y su lentitud desesperante), la mujer ve futbol porque ve hombres.

La mujer ahora se expresa sin miramientos sobre los glúteos o piernas de este o aquél jugador. Además, el ser jugador de fútbol otorga ya un status deseable: tienen dinero. Y muchos de ellos, jóvenes que son y fuertes, llegan a tener la galanura o sexualidad de la que una mujer carece en casa.

Es un signo evolutivo, ¿por qué solo los hombres iban a tener el privilegio de soñarse con edecanes semi desnudas, niñas que apenas alcanzan la mayoría de edad en uniformes diminutos, atletas de cuerpos perfectos?

Bienvenida la igualdad de derechos.

Pero es de notar que la mujer, entrando a ese ámbito, tampoco exija nada más.

¿Entonces el dios no es el balón?

Un balón es pateado, no dispone de nada más que de la forma en que fue golpeado por una persona.

Un balón no está plácidamente sentado con su abultada panza criticando desde las alturas las decisiones de un pequeño ser humano, diminuto humano que se ve correteando allí a través de la televisión o en el mismo estadio levantando infantiles tarjetas de color.

Un balón no tiene siquiera la capacidad de turbación. No se exaspera, ni manda al carajo el día si perdió o se lanza como energúmeno a pisotear la calles con total impunidad.

Un balón no es pasivo. El balón, pese a todo, es el sacrificado, es el cordero de dios, rebotando de un lado a otro.

Dios es quien mira todo desde las alturas, emocionado.

Dios es ese que al final de 90 minutos se levanta y continúa con su vida. Sin cambiar un ápice.

Dios es comodino.

Pero el Dios verdadero creó todo ello, tiene derecho a disfrutar de su pereza.

El dios del futbol es el público. Eres tú. Que no tienes que hacer nada por crear, recrear, mejorar o evolucionar un espectáculo que te tiene perdido durante 90 segundos. Tiempo que se multiplica cuando te chutas todos los partidos de todas la ligas.

Es un signo de los tiempos: la contradicción

A pesar de vivir un tiempo lineal, los mexicanos (y tal vez el mundo entero) no solo no se aburre sino que espera ese ciclo tedioso y sin cambios que es el futbol, lo mismo repetido miles de veces y hasta la eternidad.

La eternidad es pasiva.

Dios no es el balón, ni siquiera el futbol.

Dios es el público.

Y más arriba de ese Dios está uno mayor, invisible y conchudo: aquellos que te han vendido la idea de que es “tu pasión” para ganar millones y millones a tus costillas.

Adán, dios terreno, panzón y tirado en un sillón. Eva, el dinero de las costillas.

El Dios omnipotente: los medios masivos de información

Ahí está Dios.

(una disculpa si a veces no acentué futbol…algo me dice que no lleva, pero sí, pero dónde…futbol, futból, se supone que fútbol…pero en México nadie lo pronuncia así..otro enigma…)

La ilógica de ser “ecológico”

Cuidar el entorno natural, la naturaleza, era parte integral de la educación e instrucción que recibíamos de niños. No hay niño que no se fije en los árboles, en pájaros, en el perro que pasa; así también como en la grúa, el camión de bomberos, claro está.

Vivimos la era de los conceptos. Muchos de ellos vacíos. La mayoría buscan “rescatar una conciencia perdida”. Ser verde significa hoy en día el deseo, el exhorto a cuidar la naturaleza, como si no fuese este acto una acción que debiese ser intrínsecamente humana.

Contradictorio, sí.

Las contradicciones ecológicas

Y contradictoria la forma en que nos invitan a “ser concientes del entorno”. Contradictoria porque los que queremos tomar conciencia y “volvernos más verdes”, en el proceso de aprendizaje, porque mucho, mucho hay que aprender de lo que sí y de lo que no es ser ecolológico, nos extraviamos y también nos frustramos. Pero eso no significa que nos detengamos en seco, si de veras nos importa el planeta Tierra, si de veras nos importa la vida humana. Porque el planeta resurgiría en pocos años tomando en cuenta la vida de la galaxia y el Universo: 1,500 millones de años. Mientras que el ser humano desaparecería de la faz de la Tierra por siempre.

Yo tengo más preguntas que aportaciones. Tengo una serie de afirmaciones que llevo a cabo y que ofrezco sin el afán de “sentirme superior porque yo sí cuido el ambiente”. Que, entre paréntesis, es lo que sucede mucho entre personas que abrazan una nueva fe: religiosa, espiritual, o de cuidado físico, o de conciencia civil: se sienten superiores y tratan no de aconsejar sino de pontificar a los demás que son, ahora, los minúsculos ignorantes.

Mi lista de acciones que hago en pro del medio ambiente y de mí.

Me permito enlistar lo que siempre hago y que hago simplemente porque me resulta cómodo. Lo hago así nada más, no por ninguna obligación o ultra conciencia de hacer algo bien, simplemente lo hago:

1. Viajo siempre en Metro. No tengo auto ni pienso tener (a menos de que sea un Seat León lo cual veo muy remoto, y aún así, lo pensaría cuatro veces por la cantidad horrorosa de autos que ya hay en la Ciudad de México: impráctico, contaminante, no).

2. Me gusta caminar. No me importan las distancias. Me coloco mis audífonos, enciendo el inseparable iPod y camino. Y veo los árboles que quedan y si me encuentro un perro disfruto viéndolo caminar preocupado solo en pasear. Camino y voy escuchando música, camino y voy pensando en el proyecto narrativo que estoy emprendiendo, imagino posibilidades, las examino, agrego, desecho…caminando.

3. Ya casi no como carne de res o pollo. La verdad, porque ya no me sabe igual. Pero cuando puedo y ha pasado algo de tiempo aún me receto un buen corte de carne. Me gusta mucho. La otra razón es que me hace daño ya. Mi carácter se intensifica, soy menos tolerante y ya tengo casi 45.

4. En el Espacio, en mi pequeño departamento, casi no hay focos, así que casi no hay luces encendidas. Los que más uso: la del baño, cuando lo uso. Un solo foco en la cocina y en la habitación. En mi estudio una lámpara pequeña (para leer), pero casi siempre se queda encendida sola la luz que emana de la pantalla de mi Mac cuando trabajo.

5. No tengo televisión. Porque quiero la pantalla más grande y nueva…así que no tengo para comprarla. Pero, aún así, no necesito de televisión. Me libra de otra no menos contaminante energía: los noticieros, los programas cómicos aberrantes de Televisa y Tv Azteca, etc.

6. No tengo un sistema de audio, aunque quiero, pero por ahora no me hace falta.

7. No uso calentador en tiempos de calor. Está completamente apagado.

8. Casi nunca preparo comida en casa.

Dudas que son remordimientos

¿Por qué se sigue produciendo plástico?

Me siento mal cuando uso envases de plástico, tal vez por ello casi nunca compro aguas o refrescos hidratantes, pero cuando lo hago y veo el envase vacío me siento mal. Dicen que eso se recicla, pero ¿por qué se sigue produciendo más y más envase de ese tipo?

Evito por todos los medios el unicel. Hasta lo veo como un agente maligno. Pero, muchos puestos de comida no tienen otra manera de darte las cosas: bolsas de plástico y platos de unicel.

¿Cómo se podría hacer para sustituir esos materiales?

Si se siguen produciendo se seguirán utilizando.

Es absurdo y grosero que nos pidan, a veces hasta exijan, no usar materiales de plástico o unicel y aún existan fabricas produciendo esos materiales. ¿Qué no primero tendríamos que hacer un esfuerzo conjunto contra estas empresas?

Pedir que una hora se apague la luz en una casa habitada es más un gesto que una acción concreta para ayudar a la Ecología. Alguien me decía que también es incorrecto llamarnos “ecológicos”, pero ha agarrado calle y todos lo identificamos ya. Es un gesto útil, un gesto que pretende crear conciencia. Está bien, todo lo que mueva la luz para buscar cuidar más el medio ambiente está bien.

La dificultad de crear una conciencia ecológica que debiese ser natural y automática.

Es difícil crear esta conciencia ecológica. Convivimos a diario con la naturaleza, con el medio ambiente, y sin embargo lo pasamos de largo. Nos da flojera, no nos informan claramente.

Si tanto contamina el plástico y el unicel, por no decir otros materiales, ¿por qué los Gobiernos continúan sin hacer nada contra esos fabricantes? ¿No lo hicieron ya contra los productores de cigarros?

Siempre hay intereses económicos detrás. Una mente brillante tendrá que salir con esa zanahoria que le convenga a “alguien” para dejar de fabricar materiales que le hacen daño al medio ambiente.

Y también:

  1. Dejar de construir en la ciudad de México.
  2. Evitar que se siga poblando la ciudad. Ya no cabemos, ya no hay agua para todos. No es xenofobia o discriminación es sentido común.
  3. Apagar la mayor parte de las luces en todos los edificios de oficinas cuando no se está trabajando. Dejar solo luces estratégicas por motivos de seguridad pero no todo el edificio.

Y un largo y verde etcétera.