Prometeo o ¿quién es más humano?

Nota: si no has visto la película y no quieres saber de la trama, mejor lee después este artículo.

El ver de nuevo Prometeo de Ridley Scott encendió aún más mi maravilla ante esta gran película que resulta tener mucho más de fondo de lo que el propio Ridley anunció. Cierto es que se trata de entretenimiento, de una película de ciencia-ficción, pero teniendo las percepciones dispuestas, se se intenta respetar un poquito al maestro Ridley y se opta por no estar tuiteando durante la proyección el cúmulo de datos para sostener una riquísima charla saliendo de la función es generosa.

Pensé que no le había gustado a mi hermana (me invitó por ser mi cumpleaños) pero de pronto la veía asentir, sonreir y todo comenzó cuando me dice: “Solo como dato David, en la tradición hebrea, significa El Elegido de Dios”.

Hoy wikibusco: David; es considerado como un rey esencialmente justo, valiente y apasionado, aunque en ninguna manera exento de pecados, así como un aclamado guerrero, músico y poeta, y al que tradicionalmente se atribuye la autoría de muchos de los salmos del Libro de los Salmos.

Los sentimientos se aprenden

En PROMETEO justamente es David quien será llamado a reinar el nuevo mundo, la nueva humanidad. Androide como es se aboca a aprender no solo data y cifras, lenguas innumerables y operaciones técnicas; y hay algo que le llama mucho la atención: el género humano y sobre todo, sus sentimientos.

Otra nota de mi hermana; “sí, muy cierto, tú aprendes los sentimientos, ¡los sentimientos se aprenden y David se la pasa aprendiendo a sentir!” Cierto.

David en la película es un elegido que nunca sabemos que es hasta que comenzamos a conversar sobre los recovecos tan sutiles y elegantes que arma, que esculpe Ridley, con una dirección fina, nada obvia. Los personajes se van desarrollando en la esfera  de supervivencia individual y distinta para cada cual.

Charlie Holloway, pareja de la Dra. Elizabeth Shaw, resulta ser un tipo que no tiene mucha consideración por su mujer, en varias ocasiones muestra incluso ser un ser humano poco humano. Es cruel con David, se burla de él, se mofa de que no tenga sentimientos y que “no tenga porque usar un traje o casco si él no respira”.

Asociación de objetos, significado-significante, David responde ecuánime pero, curiosamente y bien mirado, no desprovisto de un toque de incomodidad, de enojo: “Me diseñaron así porque ustedes interactúan con quienes ven similares” Holloway le responde algo así como “Uy, pues no te vayas a parecer tanto a nosotros” A lo que David responde, “espero que no”.

David tiene una misión secreta (que tampoco se expone abiertamente en la película pero que si se reflexiona se descubre), él será participe, si no fundador, de la nueva humanidad. Él quita del camino a Holloway porque obstaculiza el crecimiento y la futura anagnórisis que necesita, que tiene que experimentar Shaw, la doctora.

Hay momentos majestuosos de actuación entre Fassbender (David) y Rapace (Dra. Shaw) que sin decirse, sin mirarse “así” te dice: estos son una pareja. ¡Esta es una historia de amor!

La pareja primordial: enlazados por el cerebro, el centro de los pensamientos y los sentimientos, el creador de lo inimaginable y lo imaginable, el que le otorga tangibilidad a lo intangible: el cerebro.

Por ello todo surge de cabezas: La cabeza totem, cabeza semi Olmeca-Egipcia que topan, la cabeza del extraterrestre (llamado ingeniero) que hallan decapitada y de donde surge una nueva forma de vida. La cabeza que se queda sola de David y que desde ella misma se comunica con el punto más desarrolado de la dra. Shaw: su intelecto.

Pero la doctora Shaw no es la científica fría y “escéptica”: ella CREE. Ella tiene fe. 

Charlize Theron encarna magistralmente a Vickers, quien solo ve la cara de negocio en la aventura. Encarna a la mujer (actual 2012, osea atrasada para el 2089 en que transcurre la película) autoritaria, fría, calculadora, desprovista de compasión (incendia al Holloway, quien está infectado, sin el menor remordimiento).

Tiene un encuentro carnal con el capitán de la nave Prometeo, casi por una necesidad biológica que por un real deseo. El capitán, enorme, fornido y negro era la pareja idónea para Vickers, su macho Alfa. Animal, más movido por instintos pero no desprovisto de heroismo, que aplica sacrficándose al final para salvar nada menos que al planeta Tierra.

David mientras tanto prosigue su finísimo casi imperceptible plan para eliminar todo lo que en su mano pudiese impedir el crecimiento y andar de Shaw.

Ignoramos quién creó a los humanos, pero también quién creó a David. Obviamente un ser superior a ellos.

David, el elegido.

Elizabeth, la otra eva.

El papel de Noomi es grandioso, su actuación impecable. Como también anotara mi hermana con una brillantez asombrosa; “claro, los instintos de superviviencia de la doctora son más potentes que los de todos los demás, la guía no solo una vocación sino una misión más profunda que el mero descubrimento científico o el alarde de la fama. Ella echa mano de su cerebro triuno: el reptiliano, el del mamífero primitivo y el del mamífero evolucionado.”

El complejo reptiliano, en los seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta animal e instintiva está en gran medida controlada por esta área del cerebro. Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio. Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo, territorialidad, necesidad de cobijo, de protección… Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y el que es capaz de cometer las mayores atrocidades.

Nos sitúa en el puro presente, sin pasado y sin futuro y por tanto es incapaz de aprender o anticipar. No piensa ni siente emociones, es pura impulsividad. La dra. Shaw primero tenía que sobrevivir a la madeja de peligros y conspiraciones.

El Sistema Límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear.  En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, odio, etc., y procesos que tienen que ver con nuestras motivaciones básicas.

Esta parte es capaz de poner el pasado en el presente (presente + pasado) y por tanto se produce aprendizaje y se activa cuando nos emocionamos. Facilita la calidad de vida que da la calidez en las relaciones humanas. Es razonable pensar que el desarrollo de la memoria se asocia a momentos emocionalmente intensos, como la muerte de los seres queridos. La aparición de enterramientos en nuestros antepasados implica una consideración por el pasado. Muestra una capacidad de trascender el imperativo del presente dando respeto al pasado. Shaw tenía una motivación desde niña: la muerte de su madre y su relación estrecha con el padre; además de una vocación invencible, más allá de lo terreno, dicho esto casi literalmente.

El Sistema Neocortical es el lugar donde se llevan a efecto los procesos intelectuales superiores. Está estructurado por el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. El hemisferio izquierdo está asociado a procesos de razonamiento lógico, funciones de análisis, síntesis y descomposición de un todo en sus partes. El hemisferio derecho, en el cual se dan procesos asociativos, imaginativos y creativos, se asocia con la posibilidad de ver globalidades y establecer relaciones espaciales.

La neocorteza se convierte en el foco principal de atención en las lecciones que requieren generación o resolución de problemas, análisis y síntesis de información, del uso del razonamiento analógico y del pensamiento crítico y creativo.

Elizabeht Shaw tiene hiperdesarrolados esos tres elementos y los vemos aparecer mientras transcurre la película.

David es un robot pero menos robot que los humanos.

A lo largo de la película atestiguamos una transformación…no, una evolución gradual y sutilísima del personaje interpretado asombrosamente por Michael Fassbender: de parecer sí un simple ente mecánico y ordenado, presenciamos como ese aprendizaje de sentimientos se vuelve cada vez más estimulante para él. Podemos ver hasta como siente “celos” de Holloway. Podemos imaginar que David (con su mirada lo decía) pensaba “cómo es posible que Elizabeht ande con un imbécil como este.” Lo borra del mapa. No es ejemplar digno de formar parte de la nueva humanidad.

Una bella historia de amor

Otra prueba de cómo aprende sentimientos, mientras adopta el “look” de Peter O´Toole en Lawrence de Arabia, el explorador, el aprehendedor, porque recordemos que los propios ingleses ya no pueden verlo inglés sino árabe, Lawrence el transformado, David repetirá como lección nueva un diálogo cuando a Lawrence parece no producirle dolor la llama de un fósforo, “El truco, señor Potter, es que no te importe que duela”.

El Truco, sr. Potter, es que no te importe que duela.

David, es quien dice también: “para crear primero hay que destruir.” Respondiendo a lo que posiblemente estaban planeando los gigantes ingenieros. ¡Pero David también lo estaba haciendo!

David le dice por medio de su transmisor a Elizabeth, mientras aún yace decapitado: “Temí que algo te hubiese sucedido”

Shaw responde: “¿Temer? No pensé que tú pudieses “temer” algo.

David: Elizabeth, yo sé conducir estas naves. No tardaré mucho en figurarlo y casi en línea recta podremos volver a la Tierra.

Shaw: David, no quiero regresar de dónde venimos, quiero ir  al lugar de donde ellos vinieron.

Y así, juntos, Adán y Eva, pura mente, amor de pensamientos que se volverán sentimientos, se embarcan en la aventura.

Y David, que la ama, la acompañará hasta el fin del universo.

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