Top Ten de Escritores que te encantará leer

  1. ImagenDe Somerset se dice que hizo un pacto con el diablo para que le otorgase el preciado don de escribir como los dioses. Leyenda urbana o no, lo cierto es que es uno de los más grandes escritores de todos los tiempos. No hay obviedades en sus obras, es refinado, tiene una agudeza exquisita para adentrarse en los recovecos del alma humana. Te muestra todos los rostros de un rostro. Todos tenemos un demonio y un ángel. Recomendamos: El temblar de la hoja, La luna y seis peniques, El Estrecho Rincón. (Pero lo que te encuentres de él es delicioso).
  2. Thomas Pynchon. Pynchon no acude a celebraciones ni a recibir premios (ha obtenido los más importantes), no se sabe bien a bien cómo es físicamente en la actualidad. Pero su fantasma puede o no ser necesario cuando se leen sus obras. La mayoría titánicas. Libros gordotes con varias historias dentro de una historia. Pynchon fue de los primeros en incluir infinidad de personajes conocidos, de distintos ámbitos y tiempos, en una sola historia. Tiene un sentido del humor muy personal que una vez adentrado te atrapa y no te deja. Algunos lo comparan, por su imaginería, con Gabriel García Márquez. Nosotros le vemos más diferencias que semejanzas. Leer a Thomas Pynchon es, en verdad, una aventura. Recomendamos: Mason & Dixon, El arcoiris de la gravedad, V.
  3. Mario Vargas Llosa. Uno de los titanes. Parece que con el tiempo se va haciendo más maestro. Sus últimas novelas son extraordinarias. Lee: El sueño del Celta, La fiesta del Chivo, Lituma en los Andes. Y ¡qué genialidad para los títulos! No es fácil poner títulos encantadores.
  4. Octavio Paz. Hemos estado releyendo al gran poeta y ensayista. Podría uno dejar de lado las discusiones con él sobre política y nada más gozar de su estilo impecable, personalísimo. Este estilo hoy en día centenas de escritores copian. Error. Solo hay un Paz y su poesía es de una riqueza, belleza y unidad que permanece joven, potente, apasionada, equilibrada. Cómprate su Obra Poética y léelo al azar. 
  5. Keith Richards. No es propiamente un escritor. Pero con la ayuda de uno, Keith en realidad colaboró en la escritura o mejor dicho el estilo de este libro de memorias que es entrañable. Nosotros lo hemos llamado el otro ON THE ROAD Keroacquiano. Ríes, te atrapa, está bien escrito, se siente su sinceridad. Entre novela de aventuras y libro de superación personal, la vida de Keith Richards, co-escritor de las canciones de los Rolling Stones, es todo un disfrute. Léelo.
  6. Charles Marcel Mengotti, es sí, un autor desconocido. De esos que veremos en este blog, de esos que humildemente publica sus libros de manera personal pero que tiene un talento que debiera ser reconocido. Mengotti destaca por mucho del montón de libracos que podrías elegir en un Sanborns. Merece estar en Sanborns. Estamos leyendo de él Plenilunio y La sombra del Espía. Es un experto criminalista y su vasta experiencia personal lo condujo a escribir libros de espionaje y crimen fidedignos y mágicos. 
  7. Bob Dylan Líricas. Se ha debatido mucho entre sí Dylan podría recibir el Premio Nobel de Literatura cuando lo que escribe son canciones. Sea como sea, leer sus letras es leer poemas de una profundidad y complejidad extremas. Dylan siempre comienza con algo de la Biblia y parece que se trae su magnetismo porque sus referencias, metáforas y simbolismos parecieran venir de un tiempo inmemorial pero humano. Leer las letras sin la música te adentra en otra atmósfera, te permite meditarlo, reflexionarlo. Un goce total.
  8. Carmen Boullosa. Sin duda una de las más originales escritoras vivas de nuestro tiempo. Casi cualquier título que tomes de ella es garantía. No es la típica mujer que escribe sobre problemáticas femeninas, ha abordado todo tipo de temas y no únicamente sobre México. Ha escrito sobre piratas, sobre cibernautas, sobre épocas mexicanas interrelacionadas, es posiblemente la mejor poeta mujer viva hoy en día. Su última novela se llama Texas. Su poemario La Salvaja es simplemente una obra maestra, al igual que La patria insomne. Léela.
  9. Carlos Fuentes. Resulta que el último libro publicado de él, Federico en su balcón nos muestra al vigoroso Fuentes, al aventurero Fuentes, al que se vuela las bardas. Qué deleite de libro. Carlos Fuentes, un titán que afortunadamente pudo y puede conocer el mundo y no solo México. También puedes leer: Terra Nostra, Constancia y otras novelas vírgenes, El Espejo Enterrado, Cristobal Nonato (que podría ser muy Thomas Pynchon o Pynchon muy Fuentes)
  10. Ramtha, El libro blanco. Te sorprenderá que recomendemos este libro luego de leer una lista de reconocidas personalidades o de quienes dominan el arte de la palabra. Pero, te recomendamos este libro no tanto por lo efectivo que pueda o no ser sus planteamientos sino como un libro de ficción. Si lo ves desde ese punto de vista, como una obra de ficción, te deleitará e incluso te seducirá su estilo. 
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Los Lectores Invisibles

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Los lectores invisibles: aquellos que hemos visto transcurrir en los medios de transporte con libro en mano. Desde el inefable Gabriel García Márquez y José Saramago hasta la superfluidad de Murakami.

La gente lee. O por lo menos existe gente que lee. Y, por lo menos yo, he visto a más gente con libros en mano. Cierto es que un vagón del Metro no va atiborrado de lectores, pero la sentencia de que México no lee y que los libros no se venden tiene decenas de aristas.

¿Por qué hay gigantescos consorcios que publican libros sin ton ni son diariamente?

¿Ha visto usted cuántos libros aparecen cada semana en el área de Novedades?

¿Si no se vendieran existirían aún estas compañías?

Cierto es que no se tiene el nivel de lectura europea, pero sí hay gente que lee porque hay libros que se compran.  Hablar de la calidad o no de lo que se lee es tema aparte y lo veremos en otroas entradas.

Que hay mercado. Que hay ventas. Y que por ello salen y salen libros.

¿Cuáles prevalecen? De “la nueva literatura”, si es que podemos catalogarla así, solo el tiempo lo dirá. No es extraño, pues sucede en toda época, que quienes son los grandes valuartes en su tiempo presente no son mayoritariamente quienes trascienden la prueba del tiempo. Hay excepciones, como toda regla.

Hay quizá millones de lectores invisibles que leen por el puro placer. Están los lectores que quieren presumir de serlo, que frecuentan cafés que podrían situarlos como intelectuales, contraculturales, etc. Bien por unos y otros, pues cada quien necesitamos, buscamos, un lugar que consideremos nuestro y propio.

Pero hay lectores, hay libros, hay industria.